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(Contains: sexual themes)
Todo arde si le aplicas la chispa adecuada…
"La chispa adecuada" de Enrique Bunbury.


Oscuridad, completa oscuridad, eso es lo que desde el momento en que paso por esa enorme puerta pudo apreciar, ni un pequeño chispazo de luz o de algún destello  color diferente al negro… ahora entiende porque dicho color es la ausencia de colores mientras que la luz está compuesta por la presencia de todos ellos. Por eso estaba ahí sentado en su cama. Desde que despertó no se había levantado, sólo se acomodó de manera en que quedó sentado, recargado en la cabecera de la cama. No sabía qué hora era, cuanto había dormido, si era de noche o de día, si el mundo seguía dando vueltas o no. No sabe nada porque está solo, tal como él  lo pidió. Además no hay razones de levantarse porque no ha aprendido a andar  sin ver, no quiere hacerlo porque ha tropezado varias veces y todas ellas  alguien ha estado para ayudarlo a levantarse y llorar. Él no quiere que nadie llore, que nadie le tenga lástima porque no puede. Es lo que sintió desde que cayó en la guarida de aquel Ente siniestro, es lo que sintió cuando sabía que todos le rodeaban y él no podía verlos, no podía apreciar la forma en que la gente se preocupaba por él.

Ahora que está solo, pues se negó a que Madame Christmas lo llevara a su casa para cuidarlo, no quiere caminar porque se siente perdido, porque trata de encontrar otra razón por la cual paso lo que paso. Él quería lo mejor para todos aquellos que pudiese ayudar y ahora no puede ver el fruto de tantos años de esfuerzo. Piensa que es injusto, tan injusto como lo fue la Guerra de Ishbal, donde el mismo cometió la injusticia de matar a tanta gente; y donde comenzó todo. Él ni siquiera quiso hacer la transmutación, y de hecho, quien la hizo fue el doctor, el solo fue amarrado dentro del circulo y luego… luz, puerta, oscuridad. De haberla hecho cuando Su Teniente se desangraba, hubiera pensado  que la perdida bien había valido la pena, de poder elegir, hubiera preferido mil veces eso que perderla por aquel par de homúnculos y el Ente al que llamaban Father.

Trataba de pensar que hacer ya que el Jaque mate estaba dado, perdió a todas sus fichas, las recuperò, y el tablero se destrozó, como lo haría un árbol atravesado por un rayo. Por fortuna, aun podía decir que las cosas no habían ido tan mal, algunas cosas salieron bien, es decir, tenía a sus queridos subordinados y la amenaza había desaparecido.

Entre sus pensamientos escucho un ruido, algo como si alguien entrara, de seguro era madame Christmas para decirle otra vez que más le valía recapacitar o ella misma lo dejaría más ciego de un golpe. Si, madame Mustang era así de adorable y protectora, la mejor madre que pudo haber deseado después de perder a sus progenitores.

"¿Madame?" preguntó al no escuchar la voz de la mujer saludando al entrar, algo típico de ella. "¿Madame?" repitió al no tener respuesta y escuchar unos pasos acercarse a su habitación. Por un momento todos sus miedos se juntaron en su pecho, no por peligro,  sino por la impotencia que sentía al no saber quién era la persona que se encontraba en su casa. Después de las experiencias que había tenido en este último tiempo –Y es que los espectáculos de horror en una nación de locos no tienen sentido hasta que te das cuenta que son reales– ya sabía que, lo que se espera no es precisamente lo que será.

"Soy yo, la ten… Soy Riza" El intruso se identificó, se sintió un poco más aliviado, pero no por eso mejor, ella era la persona que más necesitaba a su lado, pero también la que menos quería que fuese. El tono de su voz era más serio que el que normalmente usaba en la oficina. Saludo cortésmente y agacho su rostro. No quería que lo viera. Ella se acercó, quería ser directa pues no aguantaba la agonía por más tiempo, la misión que tenía era la más difícil y la que más temor le inspiraba. Así que quería propiciar una respuesta definitiva de una vez, para que el dolor terminara o para trazar su destino de la forma más conveniente.

"Platiqué con Madame Christmas" Dijo un tanto serena pero inquieta por dentro, esto no era fácil, pero era necesario intentarlo. Él imaginaba que cuando ella se enterara, lloraría y lo amenazaría con un arma… Aunque bien sabia que ella no diría nada, entendería que si lo ha decidido así es porque cree que es lo más conveniente, por tanto ella no se opondría y él no sabría si agradecerle o llorar, de cualquier manera, no quería verla por eso, no podría afrontar su reacción. La escuchaba triste, aun cuando su voz no se quebrara, por lo menos no aun. Él suspiró.

"Entonces… Antes que nada, quiero agradecerte tu ayuda, sin ti mí camino se hubiera truncado en varias ocasiones. Sin ti hubiera sucumbido a mi propio odio, me habría condenado, convertido en un monstruo… Gracias por acompañarme en esta difícil senda..." Probablemente esto fue lo más sensato y sincero que había dicho en mucho tiempo. Las palabras exactas que quería decirle antes de tomar su nuevo camino.

"Si se trata de agradecer, yo… le agradezco el haber estado conmigo cuando no tenía más razones para seguir. Le agradezco el haber confiado en mí y el haber dado un motivo a mi vida. El permitirme ayudarlo en la batalla final, el preocuparse por mí y no dejarse vencer, el no desertar, el permitirme ser sus ojos allá abajo, el no desviarse de sus objetivos para no tener que cumplir esa promesa." a mitad de su arenga, su voz se quebró como si se tratara de una fina pieza de cristal, no pudo continuar, hizo una pequeña pausa para retomar control de sus cuerdas vocales y retomar su discurso. Pero el llanto comenzó con agrio pesar, sus ojos se humedecieron aunque al principio pudo controlarlos, pero al agradecerle todo lo que con él había pasado…

"Gracias… gracias por no morir..."

Roy sintió un sobresalto al escuchar esa frase "por favor, no muera" fue algo que ella le pidió en varias ocasiones, 2 para ser exactas. Tal vez por eso es que seguía vivo, porque ella lo había ordenado. Aunque sus ojos estaban vacíos, querían desprender un par de lágrimas por esa despedida que no esperaba y que no quería, porque las despedidas hacen más difícil la partida, hacen dudar y exteriorizar el deseo de no irse. Su decisión resultaba la mejor opción.

"No te he dado nada que debas agradecer, al contrario, yo te metí en esto y es algo de lo que me arrepiento... Tú nunca debiste verte involucrada en esto, tú debiste quedarte en el Este, casarte, tener hijos... una familia. Tú nunca debiste unirte al ejército ni tomar un arma. Nunca…" Apretó sus puños con fuerza, por la culpa e impotencia de no poder regresar el tiempo y evitar todo. Era cierto lo que decía, él la había encaminado a esto, él le  pidió ayuda cuando necesitaba gente en quien confiar. Y no sólo eso, ella le dio el amor que necesitaba, puede que nunca hubieran hablado de eso, puede que nunca intercambiaron sentimientos, pero él sabía que ahí estaban y con eso fue suficiente… Por eso era más fuerte, por si esto algún día terminaba bien, si un día llegaba a ser führer, sin duda ella sería su reina, la reina de todo Amestris. La única persona que conocía este secreto  era Madame Christmas, por eso le pidió a Riza que lo visitara para ver si así cambiaba de parecer. En sus sueños a futuro lo difícil era prever el fracaso. Nunca pensó en lo que haría si algo así se presentaba.

Al final, todas sus promesas de un maravilloso futuro se desvanecieron, él no tenía nada que ofrecerle después de tantos sacrificios hechos, y mucho menos estando ciego. Es por esto que quería irse a vivir al este, para ahí recuperarse del todo y aprender a vivir con eso, hacer algo de provecho, quería ser útil en algo, estar solo…

"Viví lo que tenía que haber vivido… y lo volvería a vivir de nuevo si eso me garantizara que usted estará bien y que se quedara con nosotros." – Hubo un silencio, ella esperaba una respuesta, pero él no sabía contestar a eso… Sus nervios iban en ascenso, comenzó a juguetear con sus manos, lo que hace mucho no hacía, casi desde niña. "¿Por qué se va?" —se aventuró a preguntar al no obtener respuestas. Madame Christmas le había contado el plan de su hijo. "Mi pequeño Roy planea irse. Dice que no quiere ser una carga para nadie, que quiere  reflexionar y estar solo. No acepta el que ya no puede ver y… el no poder cumplir... —tomó aire —todas sus promesas…" Madame le confió esa información para que hablara con él, para que le hiciera reflexionar y dejara la absurda idea de irse, porque sabía que sólo ella podía hacerlo cambiar de parecer, demostrarle que no estaba solo y sacarlo adelante aun con su limitación. La mujer no reconocía a su hijo, él nunca se dejó vencer por nada ni por nadie, él era así y confiaba en que Riza pudiera hacerlo volver en razón. Sólo ella podía hacerlo regresar.

"Soy un inútil… Ahora no sólo los días de lluvia" –Dijo con el tono sarcástico que le caracterizaba, algo hiriente sabiendo que había acierto en sus palabras.

"Y ¿eso es razón para marcharse?" – Respondió la rubia frente a su cama.

"No quiero depender de nadie, no quiero que nadie tenga que cargar conmigo. Es justo que solo yo pague mis culpas…" Seguía diciendo lo que sentía con su tono de arrogancia.

"CULPAS. Yo no me justifico pero… creo que he pagado demasiado caro mis culpas… lo que me suceda a mí no me importa, sé que todo lo que pasamos lo merecía, pero lo que le pase a usted me daña, más que a nada en el mundo" Al finalizar esta declaración, la más abierta que hayan tenido, reinó el silencio. Roy la escucho atentamente, pero no sucumbiría a sus palabras aun cuando sonaron tan sinceras y tristemente hermosas. No quería que ella tuviese que cargar con él. Ella merecía algo mejor que tener que cargar con un inútil ciego.

"Es por eso que debemos romper nuestro vinculo, para que ya nada pueda dañarte, para que logres renacer y llegar a ser simplemente Riza Hawkeye, no la asistente personal de Mustang, ni la teniente Hawkeye" Seguía en su fingido desplante y frialdad, aunque realmente se sentía un patán al traer esas palabras del pasado que la joven idealista había pronunciado cuando sus culpas pesaron demasiado, cuando fue más vulnerable que nunca y se escudó de él como si fuera un ancla para no caer. Ahora él quería que se escudara en sí misma, era en lo único que de ahora en adelante debería creer. Riza se quebró al escucharlo, no soporto más. Así que decidió usar sus últimos recursos.

"Roy Mustang, tú tienes una deuda conmigo." Dijo en un hilo de voz, sin pausas, tratando de mantener la calma. Él escuchó algo que nunca pensó oír de sus labios. ¿Estaba reclamándole? Sonaba divertido por el hecho de que lo merecía, de hecho ya se había tardado en hacerlo, al fin esa mujer le diría algo sobre las bajezas a las cuales la orillo, se sentía mejor de que ella al fin tuviera el coraje de reclamarle, se sentía orgulloso y esto le haría las cosas más fáciles, una persona como ella no debería cargar con esas cargas tan pesadas y que vulneran. En su discurso personal alcanzo a percibir lo que pasaba a su alrededor, escuchaba sus movimientos, rápidos y un tanto extraños. Sintió que abría algo, quizás el cierre de su bolsa. Si lo que había ahí era un arma, él lo entendía, ella prometió hacerlo. "Si sientes que te has equivocado, toma tu arma y mátame con esas manos" eso fue lo que le dijo y lo que estaría orgulloso que hiciera si ella lo creía prudente después del tinte de esta conversación. Quizás sería lo mejor para acabar con su agonía, para no tener que lidiar con su incapacidad, con ser una carga para nadie y para no sufrir el dolor de dejarla. De pronto, la sintió sentarse junto a él, tomar una de sus manos entre las suyas, acariciarla y entrelazar sus dedos con los de su mano presa tal como si esta fuera su último reanimo.

"Lo sé y lo siento, usé la investigación de tu padre de manera contradictoria".

"No por eso… yo se la di porque quise, entenderá que no fue fácil mostrarla. Por tanto fue una decisión muy razonada. Yo se la confíe porque era necesario, la merecía y sé que quería cumplir su promesa, que no descanso hasta enmendar los errores pasados." – Apretó su mano un poco más, lo que seguía en su arenga no era sencillo, abriría su corazón, haría un reclamo y una súplica, una petición y una orden. Veía con dolor el rostro del hombre que amaba, sus expresivos ojos ahora mostraban únicamente dolor y desencanto. Confiaba en que después de lo que haría, le diera una diferente perspectiva y una respuesta definitiva, ya fuera la deseada o no, al menos lo habría intentado. Si después de sus esfuerzos no cedía, lo dejaría en paz, no lo detendría, aunque seguiría cuidándolo en silencio el resto de su vida.

"Yo le di mi vida, se la dedique por completo…" –El tono de su voz era dulce. Él esbozó una triste sonrisa. Levanto su mano y a tientas busco el rostro de la joven, mecía su mano en el aire hasta que se topó con su mejilla. Al encontrarla, la acaricio, noto las lágrimas brotando se sus ojos los cuales ella cerró ante el contacto. El panorama dolía como una quemadura, ambos conocían ese dolor. La joven tomo la mano que acariciaba su rostro y continúo.

"Yo estuve dispuesta a morir por usted de ser necesario… le di varios años de mi vida…"

"Riza, yo…"

"Shhhh! Por favor, déjeme terminar, no hable…" – Su mano deteniendo la de él aún estaba en el aire, luego la poso en su pecho turbando a su ex superior. Pero no interrumpió. Tal como lo pidió.

"Este es mi corazón, él y mi alma son suyos"

"Riza…"

"No diga nada" – Interrumpió y ordeno temblorosa y sumergida en sus sentimientos que ya no podía controlar. Roy sentía un nudo en la garganta, unas ganas de terminar con la tortura que era el intentar no ceder mientras en su mano sentía la suavidad de su piel y el latir de su corazón. Se sobresaltó a sentir como la mano opresora resbalaba la suya de su pecho a uno de sus senos, no traía blusa.

"…y este es mi cuerpo" Sintió un estremecimiento al tocar el cuerpo de su compañera, guiado por ella misma y escuchar esas palabras. ¿Qué tramaba? Vaya pregunta, era obvio. pero no lo podía aceptar. "Esto es lo único que nunca le he dado y que no me importaría entregarle para siempre. Lo único que puede hacerme feliz es cuidarlo el resto de mi vida"

Su rostro se tornó triste, no sabía cómo responder a eso. Moría por tomar su palabra, pero no quería ser una carga en su vida… Exteriorizo su sentir.

"Aprecio lo que haces pero… ¿de qué te serviría un inútil ciego?"

"Para amarlo…" –Dijo rápidamente, sin dudar. Subió a la cama y se montó sobre él, al sentir el peso de la mujer en la parte media de su cuerpo se abochorno,  al punto de enrojecer por completo. Lo tomo del rostro, el hombre trago saliva.
"…y para que me ame." Lo beso, él no pudo evitar responder, con hambre, con desesperación, con dolor. Ella rompió el beso dulcemente en espera de una respuesta. El agacho de nuevo su rostro.

"Lo siento… Soy un hombre completamente inútil y estúpido. Sólo sé que estas aquí porque me hablas, porque estas cerca, porque tu calor está conmigo"

"Y siempre estaré con usted… porque lo amo." Contestó al tiempo en que ponía las manos del hombre en sus caderas, con el fin de que notara lo que le estaba ofreciendo. Ella le pertenecería siempre.

"No lo hagas más difícil" Las retiro, quizás de una manera poco sensible.

"Entonces… No siente lo mismo que yo" Su angustia al decir esto lo conmovió, parecía una chiquilla. Pudo adivinar la expresión de su rostro. No contestó… hubo un incómodo silencio. Pensó en un momento decirle que no, pero no quería herirla mas, no a ella, era la única persona a la que no podía mentirle, era la única que no lo merecía. Ya no quería reprimirse más, él la quería más que a otro ser en la tierra. Ella lo amaba al punto de entregarle más que su cuerpo… su vida.

"Te amo y verdaderamente  te deseo,  y quisiera poder verte… pero no creo merecer tu cuerpo y menos tu vida."

"Mi vida siempre ha sido suya y mi cuerpo… lo ha estado esperando."

"Eres la única persona a la que no puedo decirle que no, pero debo insistir. Mírame, Riza, estoy ciego. No conozco tu cuerpo, podría lastimarte, no sé si lo que haga te guste o te lastime, no podré hacer esto memorable para ti."

"Hay cosas que pueden ser memorables aun cuando no hay luz. Todos estos años estuvimos a tientas, no sabíamos a que nos enfrentábamos… y sobrevivimos." -Sus argumentos eran más que válidos, el tenía miedo, pero ella lo haría confiar en el resto de sus sentidos. "Usted no se va a equivocar, tiene la experiencia para hacer esto con los ojos cerrados… además, a ninguna otra persona le tengo la confianza que le tengo a usted. A ninguna otra le ofrecería lo que es de usted."

"No me digas eso… me haces sentir un tonto… además, cada cuerpo es diferente."
Intento continuar con su arrogancia aun cuando ya no existía y no tenía caso dar argumentos con los que no contaba. Es lo que siempre pasaba con ella, siempre tenía la razón, tenía ese poder sobre él, al punto de domesticarlo por completo.

"Hasta donde sé, sólo necesita dejarse llevar por lo que siente, por lo que huele, por lo que degusta, por lo que oye –Susurró esto cerca de su oreja, lo que desarmó por completo al hombre- la vista, al ser un sentido, es complementada por los demás."

Vuelve a besar sus labios, ha entendido que sus miedos deben ser superados. Suspira y se aparta un poco.

"Primero… quiero aprender a memorizar de nuevo tu dulce rostro"
Riza sonríe, al fin ha derribado esa enorme barrera que es su firmeza. “Hoy es usted quien toma las decisiones. Yo tomé la mía hace tiempo”

Con las yemas de sus dedos, recorre su rostro, cada parte de él, cada línea, cada contorno, cada espacio que lo conforma. Seca las lágrimas que mojaron su cara durante la conversación, una tortura que sin duda repetiría, aun cuando el interrogador fue lo bastante hábil para hacerlo confesar. Se detuvo en su boca y exploro su suavidad y volumen. La rubia cerró sus ojos, sabe que este hombre es difícil de convencer y parece que lo ha logrado. Besa los dedos que recorren sus labios mientras desabrocha uno a uno los botones del pijama del pelinegro.
Él se ríe, las manos de la rubia sobre su pecho le causan cosquillas. El sigue tocando el rostro de su amada y puede visualizarla, la recuerda, la profundidad de sus ojos rojos, su piel blanca, la nariz adorable, los labios carnosos, la forma de su cara… Es una imagen que lo acompañara siempre. Lo último que vio mientras estaba en el círculo fue su rostro, la manera en que la detenían para que no se acercara a èl, "podría absorberte también" le repetían una y otra vez… Gracias al cielo que seguía débil y la quimera la cuidaba, de lo contrario no quería ni imaginar lo que hubiera pasado. ¿Cómo intentar dejar a alguien tan… tan… como ella? pensó al seguir con su reconocimiento, sin duda no tenía palabras para describirla. Aunque fiel se le hubiera acercado bastante.

Ella reclama de nuevo su boca, es lo único en lo que participa pues no conoce el amor en esa forma, ni lo que necesita para hacerle entender  ella es suya y que existen otras formas de ver. Las manos de Mustang van a su espalda al fundirse en ese beso, la recorre, se topa con una par de relieves suaves, pero diferente al resto de su piel, ese par de cicatrices que reconoce a la perfección, así como el poder dibujar exactamente cada línea del tatuaje en su espalda. Algo que también recuerda a la perfección después de haberla visto todos los días durante un par de semanas al tratar de descifrar su significado. Sigue recorriendo y llega a su cadera, se topa con algo, es agradable al trato, la tela no es de ninguna falda o pantalón, así que  antes de llegar mas abajo se da cuenta de que sólo trae ropa interior. Aprecia el detalle, así como el del aroma que percibe en su piel. Sigue el camino de los encajes de la prenda, llega a sus nalgas, acaricia, memoriza, siente un ligero salto en su acompañante. Sonríe.

"Todo estará bien, es necesario conocerte" Le dice para tranquilizarla.

"Sólo fue… inesperado"… Le susurra.

Continua con su labor de reconocimiento, recorre la parte baja de su cuerpo, siente la suavidad de los muslos, la firmeza de las piernas mientras ella tiembla y se estremece en sus brazos. Para un poco atendiendo la parte baja y se concentra de nuevo en su boca, recorre el camino de su barbilla a su cuello, la escucha gemir quedo pero antes de entregarle el calor de su cuerpo terminara de memorizarla, verla con sus manos ya que nunca pudo ni podrá verlo con sus propios ojos. Se separa un poco de ella, y sus manos van al cabellos que crece detrás de su nuca y las resbala hasta sus hombros donde baja los tirantes del sostén.

Riza está en un punto en que no sabe exactamente lo que pasa, como debe concebirse, se eriza su piel cada que él la toca con tal cariño que se siente una muñeca delicada, le gusta sentirse así, le agrada. Desde que están juntos la han llamado el perro fiel de Mustang, ha sido vista como a un títere, aun animal a su servicio. La han tratado con dureza, como a una persona despreciable, como si lo que para ella es amor y respeto, para el resto del mundo fuera algo repugnante. Ahora él esta con ella, le ha confesado que siente lo mismo. Ahora y siempre vale la pena ser su perro fiel. Retira el sostén para que termine con el resto de su cuerpo, para que lo ame aun con sus imperfecciones, con las marcas que afean su piel, pero que sin dudas volvería a pedir por este instante de felicidad.

"No sabes cuánto te amo" Le dice al sentir el cambio de actitud en Riza sabe que en los labios de la joven hay una sonrisa, no tiene ni idea de cómo lo supo pero se alegra. "estas pensativa…" Hace la afirmación con el fin de convertirla en pregunta.

"Pienso en lo afortunada que soy al estar aquí con usted aun cuando todo esto era casi imposible hace algún tiempo".

"¿Al estar con un ciego?"

"Al estar con el hombre que amo"

Roy no lo resiste, la ha recorrido por completo, ahora la conoce, es tiempo de amarla como merece. El pelinegro siente que ha siudo suficiente el contenerse, cambia de posición, se deshace de sus prendas, adivina en el rostro de ella algo como un divertido: "te dije que no era necesario ver". Se tiende sobre ella, la abraza, la besa y la acaricia con locura. En esta ocasión y de ahora en adelante, no es sexo primitivo como el que siempre había tenido. Con ella es algo que ambos merecían, es amor, el amor a flor de piel, en el tiempo preciso, cuando por fin cuentan con la libertad, la vida y la absolución que necesitaban… Al descansar, Roy se siente bien, ha redescubierto que esta mujer es perseverante, es fuerte, es estricta, es inteligente, es todo lo que podría desear en una mujer. Es una luz al final del túnel. Ella sabe descifrarlo como nadie y únicamente a ella se le pudo haber ocurrido tan creativa –y a la que él nunca se podría negar- manera de hacerlo entender su punto. En ocasiones, no es necesaria la luz porque esa mujer siempre guiara su camino.

Las culpas están pagadas. Tantos años del peso de las culpas, años de sacrificio, tantos años de no permitirse una caricia, un gesto de amor. Un hombre que no puede ver el fruto de sus acciones ni a la mujer que ama. Una mujer que soporto el peso de tantos golpes y el castigo impuesto al hombre se su vida. Lo merecían pero… ¿Qué más tienen que pagar? ¿Qué más podrían ofrecer?

.oOo.

"Así que mi pequeño se quiso ir solo." Comenta Madame Mustang mientras camina junto a la rubia.

"Sí, dijo que es algo que tenía que hacer" Sonrío, no se le ocurría otra cosa.

"Siempre ha sido muy sensitivo, su intuición le ha ayudado a llegar a donde se propone". Su semblante era más animado.

"Dijo que lo alcanzáramos en la cima, él tenía otra cosa que hacer antes"

"¿Ir a la tumba de Hughes, de tu padre, con tu abuelo…?"

"Tal vez, o tal vez con Havoc"

"Debió haberte llevado."

"A cualquier lugar que haya ido, el necesitaba ir solo"

"Quieres que tenga su espacio… Eres una buena chica"

"Quiero que se sienta seguro de andar, tiene un buen par de piernas para hacerlo, no me preocupo de que sea un inútil."

Madame Mustang sonrío, su hijo no pudo conseguir mujer mejor que ella. Después de un largo caminar, llegaron a la casa Rockwell. Todos estaban ahí, incluso Roy, como había prometido. Fueron saludadas por el chico de acero.

"Hola tenien… digo, Flamante señora Mustang"
He dejado esta pagina abandonada por algún tiempo, creo que quizás deba dejar mi pánico a dibujar. Si, después de un suceso grave -al menos para mi- llevo algunos años sin poder dibujar nada. En fin, trataré de hacer mas ilustraciones.
  • Listening to: Los ruidos nocturnos de mi casa... creo llueve
  • Reading: Salva algato. (Manual de guionismo)
  • Watching: Sin tv
  • Eating: Yogurth
  • Drinking: Agua
En esa árida zona donde los días eran casi interminables, tan caliente como el infierno por el día y tan fría como un hielo por la noche. En la desolada tierra del campo de batalla nos encontrábamos nosotros, acompañados de la característica soledad que acompaña a todo soldado en una guerra. Esa inmensa soledad que se siente cuando dejas atrás a los tuyos, a tu familia, a tus amigos, tus amores; cuando debes ayudar a tus camaradas a sobrevivir y a matar, pues matar es sobrevivir y sobrevivir sólo se logra con matar al enemigo porque son ellos o tú, así de sencillo.


Lo malo resulta cuando no tienes con quien desahogar tus frustraciones, descargar todo eso que se va acumulando dentro de uno, porque todos tienen que ayudar, todos están ocupados o descansando después de largas horas entre el ruido, el polvo, la violencia. No hay tiempo para nada más que afrontar lo que venga y vivir, vivir lo que se pueda, pues no se sabe cuando será nuestro turno de morir.


Así fue como coincidimos, a ambos nos abordaba ese sentimiento desolador, ambos sentíamos que nuestro lugar era otro, ambos queríamos estar en otro lugar más amable, con la gente que amamos. Así fue como el destino junto a dos almas enamoradas esa noche, una noche ocasionalmente más tibia que las anteriores, tal vez producto de las terribles explosiones en el frente.

A mi me dejaron de reserva y ella se encontraba descansando, había tenido una larga jornada, tal vez 20 horas como vigía en los escombros de los edificios, la falta de personal los había llevado a agotar a la gente que quedaba en lo que los refuerzos llegaban, pero se habían pasado con esa francotiradora, ya que ellos dependen mucho de lo que ven, y casi dormidos, no ven nada.


Tal parece que ambos habíamos decidido alejarnos un poco del campamento, no huir de la batalla, pero tampoco estar tan cerca, a menos claro que nos llamasen, pero en ese momento no nos ocupaban. No sé lo que estaría pensando ella, pero en pleno desierto se había ido a acostar a una formación de rocas que la ocultaban de la vista de cualquiera, creo que era su lugar, el sitio donde se perdía entre descansos para estar a salvo de todo, de todos… en realidad sí, sí sabía que era lo que pensaba: en alejarse de todo. Al menos por un momento.


Entre tanta sangre y muerte quería escapar y ver algo bello, el cielo estrellado. Era tan inmenso, tan lejano, que nos hacía sentir tan diminutos, tan insignificantes... Como en la guerra, ahí sí que fuimos. Si llegábamos a morir, inmediatamente mandarían a alguien a reemplazarnos.


—¿Qué haces aquí? —pregunté asustándola en el acto, ella pensaba que se encontraba completamente sola. Se puso de pie al instante y realizó el saludo militar…


—Descansa, siento haberte asustado. —Me quite el casco y me senté con ella.


—¿Me han llamado? —preguntó.


—No, descuida, descansa…


—Lo siento, es que estuve tanto tiempo de guardia que me quede sin fuerzas.


—Pues llegaste bastante lejos para no tener fuerzas. —dije con tono más alegre.


—Las explosiones no me dejan dormir, no puedo descansar así.


—No tienes de que disculparte, yo también quería escapar un rato de tanta masacre. El ruido es bastante molesto.


Le dije y así permanecimos un rato en silencio observando el cielo… yo la extrañaba cada vez más, a Glacier, mi prometida, tenía que vivir por ella, por quien esperaba en central mi regreso; pero entonces me hacía tanta falta su calor, su amor, su compañía. Ahora entiendo lo que un viejo instructor de la academia me dijo una vez:


"Es bueno que tengas un amor tan apasionado hacia una mujer… en una guerra, su recuerdo y la esperanza de volverla a ver, serán tu única compañía en esas interminables noches de soledad, ese sentimiento que es casi sinónimo de soldado".


—Soledad... —susurré, ella me observó algo desconcertada, creo que no esta muy segura si dije algo. —¿Estas aquí para dormir o… para escapar de la soledad? —pregunte nostálgicamente, algo raro en alguien tan animado como yo.


—Para pensar... —Me respondió sin siquiera vacilar.


—¿Puedo preguntar en que?


—Nada importante… ¿y usted? —sonrió al momento de decir esto, claro que era importante.


—Bueno… —Titubee un momento, admito que su rápida contestación me pilló por sorpresa —Me siento solo... —fue lo primero que resolví contestarle— como sabes, tengo un amigo por aquí pero no sé si esté bien, ni siquiera le he visto y tengo en central a alguien esperándome, la extraño.

Con mi sinceridad, tal parece que se animó un poco a hablar, contarme parte de lo que sentía, puesto que a mi no me contaría nada comprometedor, no había esa confianza aun.


—Yo también me siento sola… hay personas importantes para mi en este momento, pero tampoco se si se encuentren bien, quisiera protegerlos, pero en este momento no sirvo como francotiradora, no he descansado lo suficiente y cuando yo trabajo, los demás descansan y cuando descanso…


—Por ellos... ¿Te refieres a mi amigo? he notado la manera en que lo miras… —Dije perspicazmente, quería que lo confesara. Su mirada y su sorpresa no me engañan, así que poco ayuda el que me lo esté negando. —Así que no soy el único que se siente solo… y que tiene a alguien por quien sobrevivir…


—Creo que todos los que estamos aquí sentimos lo mismo, estamos solos y ansiamos algo de calidez…


Volvimos a sumarnos en ese manto de silencio. Era un poco sobrecogedor. Se sentía mejor. Pero no sé si fueron sus palabras, la soledad, la ansía de calidez que mencionaba hace un momento o… No lo sé… pero no resistí las ganas de acercarme a ella a probar sus labios… ella no se resistió, respondió al beso torpemente. No duró mucho, fue un beso inocente, cálido, sé muy bien que ambos lo necesitábamos.


Después de eso, reinó el silencio, técnicamente nos quedamos estáticos viéndonos fijamente a los ojos, el miedo y la extrañeza se hacía notar en su rostro. No dijimos nada más, no me disculpe ni ella me recrimino, aun cuando sabíamos que estaba mal… no sólo por el hecho de que estábamos en medio de una guerra en la cual, distraídos de esa manera podíamos ser asesinados; no porque fuéramos militares y eso no estaba permitido, sino porque en realidad, no existía amor entre nosotros, sólo una simpatía, respeto, ¿comprensión? Pero obviamente no pensamos en eso en ese momento cuando de la nada e inimaginablemente, volví a acercarme a ella y besarla de nuevo.


Fue uno de esos impulsos que incontenibles que a muchos les dan, pero que nunca pensé que me darían a mí, porque amo a mi prometida con todas las fuerzas de mi corazón; y creo que en ella fue igual, era absurda la idea de que quisiera besar a un hombre como yo, amigo del hombre que, aunque trataba de ocultarlo, le interesaba y peor aun, que estaba comprometido. Sin embargo, la confusión de ella era igual a la mía, lo supe cuando rodeo sorpresivamente mi cuello con sus brazos. La verdad era que siempre me pareció atractiva, era bonita, aun con ese uniforme, aun con… con todo, en ese momento no podía pensar, pero era una persona digna de querer, sin embargo no era Glacier. Lo note tarde cuando terminamos juntos esa chica y yo.


Se que fue igual en ella, yo no era quien ella deseaba. Y me alegro de eso, porque en sus ojos vi la desilusión de que yo no era Roy; así ella no pensaría que me había aprovechado de ella, porque ciertamente ese no fue el caso, ambos hicimos las cosas por amor, no puede negarse que nuestro acto fue producto de eso, aunque…. Ese amor no era mutuo, sino de nosotros hacia alguien más.

Rato después, nos encontrábamos de nuevo sumidos en el silencio, observando el cielo nocturno, recordándonos lo insignificantes que somos… como había sido desde siempre, pero que notamos con mayor claridad desde que pisamos en este lugar.


—Entonces es cierto… —Dije sin pensar…


—¿Qué cosa? —Pregunto con timidez, aun no sabia que debía decir, como debía actuar… sinceramente, yo tampoco.


—Que soldado es casi sinónimo de soledad… —Hubo un breve silencio.


—Tiene sentido…. Eso explicaría tantas cosas… —meditó mientras abrazaba sus piernas flexionadas contra su pecho, tal como una niña arrepentida.


.oOo.


—¿Le pasa algo teniente coronel Hughes?


Me pregunta al notar mi mirada perdida en ella. Roy había sido mandado a llamar, Furey arreglaba un teléfono en recepción, Havoc y Breda estaban recibiendo un cargamento de municiones, Flamman estaba en una diligencia, así que me quede a solas con Hawkeye en lo que Roy regresaba.


—No, nada… ¿Por qué? —Me sobresalte al salir del trance y le pregunto mecánicamente aun cuando puedo ver que no le agrada mucho que la esté mirando.


—Me sorprende, lleva bastante tiempo sin mostrar una foto de su hija Elyzia o de Glacier. —Me ofrece una tabla de salvación. Pero... Es cierto, ¿Dónde tengo la cabeza?


—¿Quieres verlas? En esta Elizya trae un nuevo vestido. —dije al mismo tiempo en que las sacaba de mi cartera.


—N-no, sólo preguntaba. Me preocupé, es típico de usted demostrar que las ama mucho. —Dijo la ahora Teniente primero Riza Hawkeye de una forma animosa, hasta cariñosa con una sonrisa. No pude evitar sacar lo que mi mente tenía en la cabeza minutos antes, así que me puse serio y expuse una parte de nuestro pasado.


—Eso es cierto. Pero…. En la guerra… soldado es casi sinónimo de soledad.


Su reacción inicial es de pánico y vergüenza, pero después de reflexionar un poco.


—Mmm... Eso tiene sentido… explicaría tantas cosas. —Bajó notablemente su tono de voz. —Pero la guerra ya paso…


—Si. Tu lo sabes, yo lo se, olvidar era lo mejor… —ella asintió un tanto triste, molesta, así que era ahora o nunca, debía poner el punto final al asunto, quedamos en que eso era algo que olvidaremos, como si no hubiese pasado, pero hubo un punto que nunca tocamos y que era necesario aclarar. —Aprovechando que estamos solos, quisiera preguntarte algo…


—¿Qué cosa?


—Lo de aquella vez, tú… pensabas que yo era otra persona, ¿no es así? Porque Glacier estuvo siempre en mis pensamientos y no me gustaría que pensaras que yo…. —me detuve… tenía que ser claro. —Nunca pretendí aprovecharme de ti, ese día…. Me sentí traicionar a Glacier, a… —No podía ser tan explicito aun sabiendo que Roy sentía algo que no quería admitir por esa chica— y a mi mismo…


—Teniente coronel, —Interrumpió. —Debo admitir  que también me sentí igual, en su momento, se que para usted yo no signifique nada, porque para usted yo era Glacier y para mi… no importa, usted lo sabe… —se detuvo un momento tal vez pensó que había hablado de mas —Me siento mejor de ver como ama tan profundamente a su esposa e hija, que lo de ese día fue como si nunca hubiera ocurrido.


Ese buen argumento fue reconfortante, sin embargo, lo que me preocupa es otra cosa.


—Tú también mereces amor. —Dije interrumpiendo. —De parte de él, ese es el amor que necesitas y mereces, créeme que mi amigo no es ajeno a lo que sientes, sólo falta decisión por parte de los dos. Quería decírtelo desde hacía mucho tiempo.Pero es difícil hablar sobre eso contigo. Debes dejar la negación.


Me miró un tanto triste y frunció un poco el ceño. Pero después relajó su rostro.

—Gracias, teniente coronel Hughes… —dijo al tiempo que unas lágrimas escurrieron por sus mejillas.

—Nunca dudes de eso, lo mereces… y… tal vez en otra vida, en que no encontrara a Glacier y que no estuviera mi amigo, tú serias a quien buscaría, lo que más amaría en el mundo.

Una sonrisa iluminó su rostro.
He dejado esta pagina abandonada por algún tiempo, creo que quizás deba dejar mi pánico a dibujar. Si, después de un suceso grave -al menos para mi- llevo algunos años sin poder dibujar nada. En fin, trataré de hacer mas ilustraciones.
  • Listening to: Los ruidos nocturnos de mi casa... creo llueve
  • Reading: Salva algato. (Manual de guionismo)
  • Watching: Sin tv
  • Eating: Yogurth
  • Drinking: Agua

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yaiina
Ninna
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Soy un lindo ciborg hibrido mutante y vengo de algun lugar entre no se y quien sabe donde

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:iconcchawkeye:
CCHawkeye Featured By Owner May 30, 2014  Hobbyist Artisan Crafter
Watcheteada~
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:icondarth-sunshine:
Darth-Sunshine Featured By Owner Sep 25, 2013
Thanks for all the faves! ^^
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:iconsoftharmony:
SoftHarmony Featured By Owner Jan 19, 2013  Student Digital Artist
Thanks for the :+fav: much appreciated! :D
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:iconcodie3173:
codie3173 Featured By Owner Dec 5, 2011
thanks for the fave :)...sori it took to time for me to do so XD
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:iconsilverwind91:
Silverwind91 Featured By Owner Nov 27, 2011  Hobbyist Digital Artist
Thanks for the :+fav: :glomp:
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:iconberryluna:
BerryLuna Featured By Owner Nov 19, 2011  Student Traditional Artist
Thx for the fav :)
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:iconekocola:
ekocola Featured By Owner Nov 10, 2011
thanks for the favorite
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:iconamarevia:
Amarevia Featured By Owner Oct 30, 2011  Hobbyist Digital Artist
:iconemotethanks1plz::iconemotethanks2plz::iconemotethanks3plz::iconemotethanks4plz::iconemotethanks5plz:
:iconrainbowsheep2: :iconreindeerplz: :iconrunllamarun: :iconlabradorplz: :iconimhappyplz:
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:iconkisaswan:
KisaSwan Featured By Owner Oct 27, 2011  Hobbyist Digital Artist
creo haberlo arreglado ya, podrķas volver a intentarlo para saber si lo logre n.n thanks por avisarme
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:iconloverlyyuffie:
LoverlyYuffie Featured By Owner Aug 31, 2011  Student Digital Artist
Thank you so much for the fav~!
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